lunes, 23 de noviembre de 2015

Hestia era la diosa griega que presidia el fuego de los hogares. De carácter muy pacífico y fue la única gran diosa griega que nunca intervino en peleas o disputas. De hecho, algunas versiones dicen que cedió su puesto de diosa olímpica a su sobrino Dionisio, para evitar conflictos en el Monte Olimpo. Era una diosa virgen, al igual que Artemisa y Atenea, por lo que sus sacerdotisas también lo eran. Como diosa virgen que era, nunca tuvo ninguna relación, aunque no le faltaron pretendientes. Poseidón y Apolo la amaron, pero Hestia rechazó a ambos.


Como diosa del hogar y la familia, Hestia apenas salía del Olimpo, y nunca se inmiscuía en las disputas de los dioses y los hombres, por lo que paradójicamente pocas veces aparece en los relatos mitológicos a pesar de ser una de las principales diosas de la religión griega y, posteriormente, romana. Muestra de esta importancia es el hecho de que Hestia era la primera a quien se le hacían las ofrendas en los banquetes, antes incluso que a Zeus. Se le solían sacrificar terneras de menos de un año, aludiendo a su virginidad.




 Era la más amable y pacífica de todos los dioses ya que le molestaban terriblemente las discusiones familiares.


No tenía emblemas y tampoco participó en muchos mitos. 
 
Aunque Hestia mantuvo un trato cordial con todos los dioses, siempre mantuvo una estrecha amistad con su sobrino Hermes, quienes se encargaban de reunir a los restantes dioses. Varios himnos homéricos reflejan una asociación entre ambos dioses, ya que consideraban que el calor del hogar inamovible de Hestia, tenía relación con el espíritu viajero y aventurero de Hermes, como si se tratase de una complementación de función


   ATT: Carla Salas.

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