Christine de Pisan
La vida de Christine de Pisan tiene un carácter excepcional en el marco bajomedieval, en el que la mujer permanecía bajo la tutela del padre o del marido como si de una menor de edad eterna se tratara. Gracias a sus escritos, algo insólito hasta época reciente, Christine conseguiría mantener a sus tres hijos y también mostraría su carácter al pleitear para recuperar parte del patrimonio perdido, por haberse aprovechado de su inexperiencia unos mercaderes deshonestos.
Aquellas dramáticas experiencias harían a Christine encerrarse en su estudio para dedicarse a la literatura. Sus primeros poemas, baladas en las que transmitía su tristeza por la prematura viudedad, alcanzarían pronto gran popularidad. Ejemplo de ello es Seulette suy et seulette vueil estr (Solita estoy y solita quiero estar). Posteriormente, su escritura evolucionaría hacia otros campos, tales como la política, la historia, etc. Especial notoriedad conseguiría la escritora italiana por su defensa de la mujer frente a las calumnias lanzadas por Jean de Meung en la segunda parte del Roman de la Rose y el Libro de las lamentaciones de Mateolo (siglo XIII).
Ambas obras, así como autores de la fama de Ovidio y Boccaccio, son objeto de crítica en La ciudad de las damas. De este modo, participó en la primera polémica literaria francesa con dos obras: Epístola al dios del amor (1399), que fue escrita en oposición a las actitudes cortesanas en torno al amor, y La ciudad de las damas (1405), en la que se relatan hazañas heroicas de mujeres, tomadas de la historia y de la mitología. De hecho, Christine fue la iniciadora de un movimiento de defensa de la mujer que, durante el Renacimiento, sería conocido como la Querelle des Femmes.
Att: Puertas Johanna 4 "A"

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