martes, 9 de febrero de 2016

 Christine de Pisan 



   La vida de Christine de Pisan tiene un carácter excepcional en el marco bajomedieval, en el que la mujer permanecía bajo la tutela del padre o del marido como si de una menor de edad eterna se tratara.  Gracias a sus escritos, algo insólito hasta época reciente, Christine conseguiría mantener a sus tres hijos y también mostraría su carácter al pleitear para recuperar parte del patrimonio perdido, por haberse aprovechado de su inexperiencia unos mercaderes deshonestos.

   Aquellas dramáticas experiencias harían a Christine encerrarse en su estudio para dedicarse a la literatura. Sus primeros poemas, baladas en las que transmitía su tristeza por la prematura viudedad, alcanzarían pronto gran popularidad. Ejemplo de ello es Seulette suy et seulette vueil estr (Solita estoy y solita quiero estar). Posteriormente, su escritura evolucionaría hacia otros campos, tales como la política, la historia, etc. Especial notoriedad conseguiría la escritora italiana por su defensa de la mujer frente a las calumnias lanzadas por Jean de Meung en la segunda parte del Roman de la Rose y el Libro de las lamentaciones de Mateolo (siglo XIII).

   Ambas obras, así como autores de la fama de Ovidio y Boccaccio, son objeto de crítica en La ciudad de las damas. De este modo, participó en la primera polémica literaria francesa con dos obras: Epístola al dios del amor (1399), que fue escrita en oposición a las actitudes cortesanas en torno al amor, y La ciudad de las damas (1405), en la que se relatan hazañas heroicas de mujeres, tomadas de la historia y de la mitología. De hecho, Christine fue la iniciadora de un movimiento de defensa de la mujer que, durante el Renacimiento, sería conocido como la Querelle des Femmes.

Att: Puertas Johanna 4 "A"

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