viernes, 11 de diciembre de 2015

La Ilíada
   
 Canto II  El sueño de Agamenón


  
 Zeus quien habría de vengar a Aquiles, le envió un sueño a Agamenón para que realizara su ataque a Troya con esperanzas de la victoria. Al amanecer, Agamenón manifestó el sueño y su  decisión a los jefes de los argivos; reunió una asamblea de todos. Para probar la fe del pueblo, del que desconfiaba, fingió la determinación de retornar a la patria: habiendo oído esto la multitud comenzó enseguida, cansada ya por la guerra, y a preparar la navegación. Hera se quejo con Atenea, y que ella defendía a los troyanos. Atenea le pidió  Odiseo que por favor reuniera  todos los hombres. Odiseo se valió de súplicas y amenazas para que volvieran de este modo a la asamblea. Tersites, un hombre torpe y malhablado que no cesaba de urgir la retirada, lo castigó con mayor severidad para escarmiento de los demás, lo tiro en el suelo y le dio en l espalda con un cetro. Así todos por fin todos se dejaron convencer por los  discursos de Odiseo y de Néstor quienes renovaron las antiguas promesas y se valieron de estas, para que los aqueos tuvieran confianza en el combate; el mismo Agamenón ordenó el combate y llenó del ardor de la pelea el ánimo de todos. Ya se anima el ejército; los primeros, sacrificadas ya las mayores víctimas, se sientan al convite delante de Agamenón; los demás toman sus alimentos por diversas partes y ofrecen sacrificios, y cada pueblo, marcha a la batalla. Los  troyanos, descubrieron lo que tramaban los aqueos, marchan al campo bajo el mando de Héctor. Pero lo que Agamenón no sabia era que Zeus no los iba a ayudar, porque el solo quería vengar a Aquiles.



  ATT: Salas Carla 4A

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