domingo, 13 de diciembre de 2015

                                                               Paris
 
Poco después de nacer, Hecabe tuvo un horrible sueño, a consecuencia del cual abandonó a su hijo lejos de Troya por consejo de un vidente. Así, el pequeño fue criado por un pastor y después volvió al seno familiar, cuando su hermana Casandra lo reconoció. El atractivo príncipe Pa­ris, casado con la ninfa Enone, siguió su vida de pastor en el monte Ida, en Asia Menor, donde atendía el ganado de su padre. Allí se le acercaron Hera, Atenea y Afrodita para pedirle que fuese juez en la competición de belleza establecida entre ellas. Durante la boda de Tetis y Peleo, Eris, la diosa de la discordia, había arroja­do una manzana de oro con la leyenda (para la más bella). Las tres diosas creye­ron que la manzana les pertenecía y entonces Zeus decidió que Paris fuera el que diese el veredicto final. Fue un príncipe troyano, hijo del rey Príamo y de su esposa Hécuba. Paris fue conocido como (El de la hermosa figura).

         

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