Poco después de nacer, Hecabe tuvo un horrible sueño, a consecuencia del cual abandonó a su hijo lejos de Troya por consejo de un vidente. Así, el pequeño fue criado por un pastor y después volvió al seno familiar, cuando su hermana Casandra lo reconoció. El atractivo príncipe Paris, casado con la ninfa Enone, siguió su vida de pastor en el monte Ida, en Asia Menor, donde atendía el ganado de su padre. Allí se le acercaron Hera, Atenea y Afrodita para pedirle que fuese juez en la competición de belleza establecida entre ellas. Durante la boda de Tetis y Peleo, Eris, la diosa de la discordia, había arrojado una manzana de oro con la leyenda (para la más bella). Las tres diosas creyeron que la manzana les pertenecía y entonces Zeus decidió que Paris fuera el que diese el veredicto final. Fue un príncipe troyano, hijo del rey Príamo y de su esposa Hécuba. Paris fue conocido como (El de la hermosa figura).
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